martes, 31 de agosto de 2010

Liquidaciones reguladas

Por Ariel Baños (*)
“70% off”, era lo que anunciaba un destacado mensaje en la vidriera del local. Entusiasmado por el descuento, Juan entró inmediatamente con claras intenciones de compra. No duró demasiado la ilusión, ya que rápidamente advirtió que no quedaban en stock productos con ese descuento. Sólo había disponibles artículos con descuentos muy inferiores. Una vez más Juan se sintió víctima de las promociones engañosas.

Seguramente pasó por una situación similar más de una vez. La falta de transparencia en la comunicación de precios por parte de algunas empresas, ocasiona que muchas veces los clientes se sientan estafados. Inclusive otras empresas se ven también afectadas, ya que este tipo de confusos anuncios genera una presión extra en aquellos locales que deciden no sumarse a esta clase de acciones promocionales o bien en quienes deciden comunicarlas de un modo más transparente.

Esto no es un fenómeno que ocurre solo en Argentina, y por tal razón en algunos países se ha establecido un marco regulatorio que define las reglas del juego para este tipo de acciones comerciales de alto impacto. En el país ya existen algunos proyectos para abordar el tema, y es en Capital Federal donde las gestiones se encuentran más avanzadas.

Algunas de las principales medidas propuestas para este marco regulatorio son que las comunicaciones deben estar también en español, para evitar la confusión que genera en algunos clientes frases como “sale” u “off”. Toda la mercadería tendrá que estar marcada con el precio anterior y el precio rebajado, debiendo haber tenido el precio anterior al menos un mes de vigencia efectiva. Asimismo, en el rubro textil, se establecen períodos fijos para las liquidaciones de verano (entre el 1º de febrero y el 31 de marzo) e invierno (entre el 1º de agosto y el 30 de septiembre). Este último tema es uno de los que genera mayor controversia, ya que no todas las empresas coinciden con las fechas propuestas.

La transparencia de precios beneficia notoriamente a los clientes, y también evita que muchas empresas se sumen a prácticas comerciales poco claras, simplemente porque su competidor también las realiza. Un marco regulatorio que establezca condiciones claras para las acciones promocionales, aunque sin llegar a limitar las condiciones de competencia que deben imperar en todo mercado, será un resultado positivo para todos.

(*) Economista de http://www.fijaciondeprecios.com/