jueves, 30 de diciembre de 2010

Ofertas con doble impacto

Por Ariel Baños (*)

“Lo bueno si breve, dos veces bueno” es un tradicional dicho que refleja las ventajas de ser concisos e ir directo al punto. En materia de precios podría sostenerse que “las ofertas, si fáciles de comprender, dos veces buenas”.

Un tema destacado por las investigaciones psicológicas es la “fluidez cognitiva”. Nuestra percepción está relacionada con el grado de complejidad de la propuesta que recibimos. Dada nuestra capacidad limitada para procesar información, y también a una restricción de tiempos, necesitamos sacar conclusiones con rapidez. En este contexto privilegiamos aquello que requiere menor esfuerzo para ser interpretado.

Esto explica la razón por la cual las ofertas comunicadas de una manera sencilla y directa tienen mayor repercusión en los clientes. Esto ocurre aún cuando pudieran existir otras más convenientes pero que requieren un mayor esfuerzo para ser interpretadas. Por ejemplo un 20% de descuento directo puede resultar más atractivo que, obtenga un $1 de crédito para la próxima compra por cada $2 gastados, aún cuando esto último pueda representar un ahorro mayor.

En un contexto inflacionario, como el que atraviesa Argentina, resulta aún más difícil para el consumidor promedio reconocer qué es caro y qué barato. Dada esta situación las empresas están optando por formatos más sencillos para comunicar sus ofertas. Ahora se hace mayor hincapié en el porcentaje o proporción de descuento ofrecido. Por ejemplo: utilizando la tarjeta del banco X, 25% de descuento, o llevando un producto, el segundo a mitad de precio. En cambio se han reducido las comunicaciones que hacían referencia a ofertas de precios concretas, ahora más difíciles de evaluar para el cliente dado el impacto inflacionario.
Es muy simple entender un descuento porcentual e interpretarlo como una ventaja, mientras que la distorsión de los precios de referencia dificulta evaluar la conveniencia de ofertas de precios individuales. Por esta razón las empresas priorizan los formatos de descuentos porcentuales, que adicionalmente no pierden vigencia tan rápidamente cómo los precios individuales. Sin embargo la tarea más difícil queda del lado de los consumidores: los descuentos porcentuales pueden ser tentadores, aunque todo depende de cuál sea el precio base. En definitiva ofertas fáciles de comprender, aunque con resultado final incierto para el bolsillo de los clientes.

(*) Economista de http://www.fijaciondeprecios.com/

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viernes, 10 de diciembre de 2010

Descuentos en tiempo real


Por Ariel Baños (*)


¿Se imagina pagar un precio de acuerdo al momento del ciclo de producción en que se encuentra el producto? Por ejemplo un TV LCD de 32” podría ser comprado a $2.800 al comenzar el proceso de manufactura, $3.000 cuando está a punto de ser despachado desde la fábrica, o $3.200 si se encuentra en el depósito de la casa de electrodomésticos. A mayor anticipación, menor precio, y por supuesto habrá que esperar más para la entrega.

La empresa que ha implementado este método, llamado “live price” o “precio en vivo”, se llama Kogan Technologies y su fuerte es la venta de artículos electrónicos por Internet. Es una innovadora empresa fundada por un joven emprendedor australiano llamado Ruslan Kogan, que ha logrado expandirse internacionalmente.

El “precio en vivo” se ajusta constantemente a partir de la fecha de lanzamiento de una oferta, que coincide con el anuncio del inicio de la fabricación de un lote de producto, por ejemplo TV LCD. Se trata por lo general de un período de 60 días donde el precio sube constantemente hasta alcanzar el valor de los productos que son vendidos de la forma habitual.

El argumento es que esta operatoria permite reducir los costos financieros del capital necesario para el proceso de producción. Bajo este nuevo esquema, es el cliente quien aporta el financiamiento requerido, anticipando el dinero a cambio de un descuento sobre el precio de venta habitual. En términos económicos esta operatoria será conveniente para el cliente, siempre y cuando la diferencia entre el “precio en vivo” de Kogan y el mejor precio de venta del mercado (no necesariamente el de Kogan) sea superior al costo de oportunidad del dinero que se está anticipando. En otras palabras, si por ejemplo el consumidor pudiera colocar estos fondos en un plazo fijo, y obtener un rendimiento superior al descuento de esta nueva operatoria, entonces la misma perdería todo sentido económico. Asimismo entra en la evaluación la urgencia del cliente por tener el producto en sus manos.

Esta modalidad no es otra cosa que un descuento por pago anticipado aunque con algo mayor de sofisticación ya que el precio se ajusta constantemente según la etapa en que se encuentra el producto.

Otro ejemplo que demuestra que no todo está escrito en materia de precios, siempre hay espacio para la innovación.

(*) Economista de http://www.fijaciondeprecios.com/

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